lunes, agosto 29, 2016

¿Pero qué necesidad?

…no hay como la libertad de ser, de estar, de ir, de amar, de hacer, de hablar, de andar así sin penas…
La muerte de JuanGa me tomó por sorpresa, además de todos los recuerdos que me alborotó su música hay un pensamiento que no ha dejado de darme vueltas desde que me enteré de la triste noticia: "Y yo que nunca fui a verlo en vivo".
He visto a muchísimos artistas en vivo, para nadie es secreto que disfruto mucho ir a conciertos y que igual me lanzo a un festival de metal que a ver a Flans en el Auditorio. He ido a conciertos de bandas que no han sido ni la mitad de significativas en mi OST como lo fue JuanGa pero a él nunca lo fui a ver ¿por qué? la respuesta me parece tremendamente reveladora: "Lo di por seguro". Me lo dijo Don Faken y fue como cubetazo de agua fría.
JuanGa se presentaba a cada rato, entonces siempre que tenía show y yo tenía que elegir entre él y algo más siempre ganó ese "algo más", total "se presenta a cada rato", "ni está tan viejo", "a la próxima sí voy" y así fui dejando pasar el tiempo hasta que ya no hay una próxima y de nada sirven los lamentos, perdí mi oportunidad no una, ni dos sino varias veces cosa que no pasa con otros artistas porque "quién sabe si tenga nuevamente la oportunidad de ir, hay que hacer el esfuerzo"

Evidentemente no pongo esto como si fuera la peor tragedia de mi vida, sino como un recordatorio de que no puedo ir por la vida dando por sentado nada, que aquello que crees seguro o estás convencido que tendrás más oportunidades quizá no sea así. Lo comparo con ver el vestido perfecto, no comprarlo y no volver a encontrarlo jamás.

Su partida es un recordatorio de vivir el momento, de disfrutar las cosas simples y sencillas, las de todos los días, las que de tanto estar a veces dejas de ver, pero cuando faltan te descubres extrañándolas, dejar de esperar el momento perfecto o un momento especial para visitar ese restaurante que te encanta, estrenar el vestido espectacular que compraste, usar la vajilla nueva y la cristalería fina. Estamos vivos, suficiente motivo, suficientemente especial.

miércoles, abril 27, 2016

Se me acabaron las manzanas, usemos música

Quienes me conocen de sobra saben que jamás te navegado con la bandera feminista, mucho menos me atrevería a identificarme como una activista del feminismo pero como mujer libre, independiente y a veces rebelde es imposible no identificarse muchas veces con conceptos del feminismo.
Mi problema con el "feminismo" era que, al igual que muchos, lo identificaba con su ala más radical, las llamadas feminazis, hembristas, etc. y ante eso es complicadísimo como "mujer racional" sentirse parte de. Así las cosas me puse a investigar más y hoy vengo a tratar de explicar levemente el feminismo (o los feminismos como algunos lo identifican de forma más acertada) y lo que ocurrió el pasado fin de semana.
Y como se me acabaron las manzanas quisiera explicarles todo este desmadre usando la música, veamos si logro ser clara.

Imaginemos al feminismo como la música, dentro de la música hay muchísimos géneros musicales, algunos incluso que a muchos nos cuestan considerar "música". Por lo general tenemos nuestro género favorito, del que más sabemos y con el que nos sentimos identificados. Si nuestro gusto e interés por la música es, digamos, superficial quizá tendamos a negarle el título de Música a algún género -coff coff reaggeton coofff- pero quienes han estudiado más de música saben que aunque no les guste algún género en particular eso no le quita el carácter de música.
Ya que me compraron la comparación vayamos un paso más allá, estamos en un grupo de los que amamos la música, entonces a un grupo se le ocurre que el rock de los 70 no está suficientemente valorado, así que organiza un fin de semana para darle proyección al rock de los 70 y se invita a todos a participar. Se va a organizar una fiesta temática del rock de los 70 y se le pide a los invitados ir vestidos como rockeros setenteros, se le sugiere a los que cubran el evento que lo musicalicen con rock de los 70 y que procuren que en sus fotos salga en primer plano la gente que vaya vestida como rockera setentera. También se avisa que en la primer rola sólo gente vestida como rockera setentera podrá estar en la pista, el resto podrá estar en el lugar pero no subirse a la pista DURANTE la primer rola. Como preparación para el evento la noche anterior todos están invitados a incluir música en el playlists que sonará en la fiesta, pero se les pide que la música que incluyan sea rock de los 70.
Con todo lo anterior hay personas que creen que el rock de los 80 está mucho más menospreciado y debería ser igual de difundido, así que comienzan a mandar canciones ochenteras al playlist y se ofenden muchísimo si les dicen que es un playlist de rock de los 70, incluso van a la fiesta y exigen que los dejen subirse a la pista en la primer rola aunque no vayan vestidos como rockeros setenteros porque de otro modo es discriminación e incongruencia porque el grupo es para toooooda la gente que ama la música y en la convocatoria estaba indicado que todos eran bienvenidos, además que la música que les gusta a ellos es igual de buena o importante que la del evento y que qué poca si no les dejan poner sus ellas, que eso atenta contra su libertad de expresión.
Dentro de la fiesta hay un grupito de personas mala copa que ya medio alcoholizadas se hartan de la cantaleta de los ochenteros y los quieren sacar a madrazos. Los organizadores del lugar paran la trifulca y que siga la fiesta. Al día siguiente los ochenteros publican que todo estuvo de la rechingada, que fueron discriminados, que hubo madrazos, que los organizadores son incongruentes porque todavía que iban a hacer bulto en su evento no los dejaron poner la música que ellos querían, etc.

Bueno, pues algo así de ridículo sucedió este fin con la marcha contra las violencias machistas en contra de las mujeres sólo cambien rock de los 70 por violencias machistas contra la mujer, música ochentera por otros tipos de violencia, música por feminismo, canciones de la playlist por historias de #MiPrimerAcoso, la vanguardia de la marcha por la primer rola en la pista, el look de rockero setentero por sólo mujeres y listo, tiene usted la caricatura del berrinche de algunos.

Menospreciar el trabajo y la organización de muchísimas mujeres sólo porque no trabajaron y se organizaron como algunos hombres hubieran querido es también uno de los motivos por la que esta marcha era necesaria y urgente. El feminismo no niega los muchos y muy variados problemas que tenemos como sociedad, simplemente se enfoca en una parte, si a usted le parece que hay temas más importantes podría enfocarse en trabajar en ellos en lugar de querer que todos los demás nos ocupemos primero de lo que a usted le preocupa.

viernes, marzo 11, 2016

El silencio de las inocentes…

Hace unos días a un imbécil se le hizo fácil levantarle la falda y bajarle los calzones a una chica en medio de la calle y a plena luz del día.
El hecho dividió a la gente en tres grupos: los que nos indignamos, los que la atacaron a ella y los que dicen que el video es actuado.

Esa misma noche, en Twitter, algunas contamos nuestras experiencias cuando fuimos víctimas de diversos ataques sexuales en la calle o transporte público.
Si bien la mayoría de los ataques ocurrieron cuando éramos jovencitas fuera de eso no hay mucho en común. Hombres bien vestidos o pandrosos, jóvenes o viejos por igual nalguearon o manosearon mujeres altas, bajitas, gordas, flacas, bonitas, feas, en pants o en minifalda, de día o de noche, igual en barrios lindos como en estaciones de metro pinches. 

El hombre que manosea a una mujer lo hace simplemente "porque puede", es un error pensar que la motivación para esos ataques sea el deseo sexual, es más las ganas de demostrar que puede hacerlo porque se le antoja y porque no hay consecuencias para su actuar. Luego irá por ahí y contará su "hazaña" a una manada de cretinos iguales a él que le aplaudirán como si fuera una gracia.

Las mujeres que hemos sido víctimas de estos ataques hemos reaccionado de formas muy distintas, a veces enojadas logramos conectar un puñetazo en el hocico del abusador o una certera patada en la espinilla, otras veces hemos sido presas de un ataque de llanto y ansiedad, algunas otras simplemente nos hemos quedado pasmadas sin entender qué, cómo o en qué momento pasó, cayéndonos el veinte  algún tiempo después.

Por eso, juzgar que el video que se presenta como prueba es falso porque "el pervertido no se comporta como pervertido y la víctima no hace un alboroto como debería hacerlo una víctima" es algo muy bajo y muy ruin.

Cuando eres víctima te cuesta muchísimo hablar del tema, tanto que, al menos en mi caso, apenas me estoy atreviendo a hablar de incidentes que ocurrieron hace muchos años.


¿Por qué no hablé antes? Porque cuando lo intenté SIEMPRE hubo alguien listo a soltarme un "pero es obvio, con esos escotes que usas cómo quieres que te respeten" o "también, quién te manda venir de falda a la universidad, ya sabes cómo es la gente" o "estás segura que no le diste entrada al tipo,  te encanta hacerte notar" o "¿estás segura que no te estás imaginando cosas?" y otra gran cantidad de comentarios similares. Te acostumbras a oírlos y te acostumbras a callar.

También están aquellos que no te creen, aquellos que creen que una inventa esas historias para llamar la atención, hacerse popular o ganar seguidores y entonces una decide que no vale la pena decirlo, es muy probable que el responsable no reciba ningún castigo pero a una le quedará la etiqueta de la puta que va provocando o la urgida de atención que se inventa historias de acoso por convivir.

Y una se calla. Pero no debería de callarse. No deberíamos tener miedo de salir a la calle pero deberíamos tener menos miedo de denunciar.

Porque está culero tenerle miedo a que un desconocido te agarre el culo, pero está más culero tenerle miedo a que tu círculo social en lugar de apoyarte te responsabilice o te ataque.

Mujer, rompe el silencio, un día seremos tantas que ni con la fuerza ni con el miedo podrán seguir callándonos.

martes, marzo 08, 2016

Un 8 de marzo más...

Hace unos días, aparecieron muertas en Ecuador un par de turistas argentinas. El caso, como muchos se han dado cuenta, ha sido uno de los que más me han afectado, quizá por sentirlo terriblemente cercano. Así que mi reflexión de hoy va por ustedes Marina y María José, levantando la voz para sumarme a tantas otras voces alrededor del mundo, esperando que pronto seamos tantas que no puedan callarnos.

No es secreto para nadie el "pleito casado" que traigo en contra de lo que algunas llaman "lenguaje inclusivo" o "lenguaje feminista" y es que me parece francamente ridículo escribir estupideces como: cuerpA, mentA y corazonA. O "todes" (que al menos sabría cómo pronunciar), "tod@s" o "todxs". O para todo y en todo momento hablar de niños y niñas, todos y todas, gatos y gatas, diputados y diputadas, viejos y viejas, etc.

No considero que un piropo, así sea el más guarro del mundo, sea un ataque hacia mí como mujer. Yo lo tomo como simple y llana libertad de expresión. Y es que sí, la gente tiene derecho a decir lo que le venga en gana, así sea desagradable, idiota o falso. El que una persona random en la calle grite todo lo que se le antojaría hacerme puede ser incómodo la mayoría de las veces, porque no los conocemos ni nos sentimos atraídas por ellos, porque esas mismas cosas (y otras peores) pueden ponernos supracachondas si son dichas en el momento adecuado por un alguien que nos alborota los malos pensamientos y los más sucios deseos. So, no se trata de lo que digan o dejen de decir. Cualquiera tiene derecho a decir, a pedir o a fantasear, pero tiene la obligación de aceptar un no como respuesta.

Hasta aquí, las palabras pueden incomodarnos (a algunas, porque también hay que decirlo hay mujeres, muchas, que disfrutan saberse deseadas y a las que lejos de incomodarles los gritos o silbidos esas manifestaciones las halagan) pero no representan un riesgo real para nosotras. La mayoría de los hombres que acostumbran hacer eso son como los perros que ladran y corretean autos, si un día lo alcanzan no sabían qué hacer.

Pero ¿cuáles palabras sí representan un riesgo para nosotras? La respuesta es chocante y odiosa. Las palabras que más nos dañan son las que sueltan otras mujeres, sus juicios, sus críticas y su intolerancia. Esto es especialmente cierto si esa otra mujer es madre y está criando hijos que van replicar esas nocivas ideas. Recuerden que los "machos" no crían hijos, son las mujeres machistas las que crían a los futuros hombres y mujeres machistas.

Mucho hemos escrito acerca de exigirle a los hombres que nos reconozcan nuestros derechos, pero siento que hemos equivocado el enfoque, loro viejo no aprende a hablar. Si en el futuro queremos un mundo más justo y equitativo tenemos que empezar por convencer a las mujeres de que dejen de educar mujeres "que se den a respetar" o "que se cuiden" para comenzar a educar personas, sin distingo de género, que respeten a otras simplemente por ser personas.


Este ha sido el post que más trabajo me ha costado escribir en la historia, pero creo, que al final pude expresar eso que me tiene tan molesta.

miércoles, marzo 02, 2016

Arne, el troll del periscope

Allá en los lejanos años de los foros, especialmente esos con temas políticos, la figura del troll era una poderosa y muy apreciada herramienta para abrir la discusión, les explico:

Muchísimas veces, para ser aceptada, la gente va matizando su opinión para no romper, por decirlo de algún modo, con la opinión de la mayoría de los participantes en el grupo. De ese modo, un foro de política termina convirtiéndose en un foro de cierta corriente en el que todos los participantes sólo se dedican a darse la razón y besarse sus traseros dejando de lado el análisis crítico de sus ideas. Y esto pasa tanto en la izquierda como en la derecha.
¿Para qué servían los trolles? Al llegar y presentar una idea completamente extrema hacia un lado o hacia el otro, abría, por decirlo así, el espectro de ideas que se podían discutir. A muchos les daba valor para expresar un punto que, si bien se alejaba de la media, no era ni por asomo tan radical como el que el trollcito acababa de poner sobre la mesa. Y así, mágicamente, se pasaba de ser un extremista a estar en el punto medio y muchas ideas, antes intocables, eran cuestionadas.
Ya luego se perdió ese tipo de trolleo en el que se llegaba a lanzar ideas radicales, pero ideas al fin, y la gente empezó a llamar trolles a quienes simplemente llegaban a insultar sin aportarle nada a la discusión y el llamado "trolleo fino", la puya inteligente y el comentario fuerte pero acertado comenzaron a desaparecer. Pasamos de la confrontación de las ideas a la confrontación de las personas y comenzamos a valer madre.

Ayer alguien me comentaba de Arne, el polémico City Manager de la delegación Miguel Hidalgo, se había convertido en un troll. Esto después del incidente con Genaro Lozano. Yo le respondí que Arne siempre había sido un troll, pero de esos trolles de los que hablaba al principio, de esos que irrumpen con una idea que nos incomoda y nos obliga a abrir el debate, de esos que nos señalan que hay un universo de formas más allá de lo buenaondita y políticamente correcto.
Como sociedad deberíamos dejar un poco de lado el chisme de lavadero, dejar de hablar de las personas y comenzar a debatir sobre los temas, desde mi perspectiva mucho más interesantes, que han salido a raíz de todo esto:

  • La transparencia en el diario actuar de nuestros funcionarios.
  • La ventaja o desventaja de la inmediatez del conocimiento de dicho actuar.
  • El influyentismo y la inacción de las autoridades.
  • El papel de las nuevas tecnologías en el quehacer público.
  • La forma de que nuestras leyes no se queden tan atrasadas ante el desarrollo tecnológico.
  • La existencia o no de la privacidad en el espacio público.
  • La responsabilidad de los ciudadanos de cumplir con sus obligaciones.
  • El desconocimiento de las facultades de cada nivel de gobierno y la correspondiente exigencia inútil ante las instancias equivocadas.
  • El derecho de los ciudadanos de exigirle a la autoridad que cumpla con su trabajo.
  • La obligación o no de un funcionario de aguantar, sin contestar, todo tipo de ataques e insultos.
  • La urgencia de transparentar las pautas publicitarias del gobierno.
Y así le podemos seguir, pero en lugar de eso tenemos una inútil discusión acerca de si fulano se está promoviendo o si no quiero que me exhiban cuando me estaciono como imbécil... y todo sin mayor argumento que el que me caiga bien o mal uno u otro actor.

martes, febrero 16, 2016

Si no crees…

A últimas fechas y con motivo de la visita Don Potato mis redes sociales han retomado esa vieja polémica de respetar o no la religión ajena.
Sin duda NINGUNA creencia merece respeto, pero todas las personas lo merecen.

Yo no quiero que respetes lo que pienso, yo quiero que lo cuestiones, que lo ataques, que te burles, que me enfrentes a ver las cosas desde otro ángulo.
Yo quiero conocer los argumentos en contra, entenderlos y analizarlos, no porque eso me vaya necesariamente a hacer cambiar de opinión, sino para reforzar que lo que yo creo es lo correcto para mí, porque aún aceptando sus sombras sus luces son suficientes para mí.
Yo no quiero creer en algo porque sea universalmente aceptado, o porque no reciba ataques, yo quiero que mis convicciones sean a pesar de eso.
Quiero regir mi vida amándola plenamente, es decir, aceptando mis convicciones con sus partes buenas y sus partes malas, buscando siempre disminuir las segundas y potencializar las primeras ¿pero cómo voy a saber qué está mal si no acepto críticas al respecto?
Yo no quiero que se respeten mis ideas, yo quiero que se respeten las personas, su derecho a creer pendejadas, mi derecho a decir que son pendejas, su derecho a no estar de acuerdo y su derecho a pensar que la pendeja soy yo.
Que miren, sentirse ofendidos por lo que alguien más pública en sus redes sociales no ayuda mucho a que alguien como yo los piense menos idiotas.



jueves, febrero 04, 2016

Me gustabas mucho…

Me gustabas mucho, 
con tu mirada profunda y tu pelo enmarañado,
con tus brazos fuertes, como para separar montañas,
con tu sentido del humor, extraño y retorcido,
con la mente ágil que me retaba, intrigaba y fascinaba,
con ESA sonrisa abierta que congelaba el mundo y me robaba suspiros,
con tus pasos, tus paseos y tus fotos,
con tu habilidad de hacerte presente en un cielo azul, el azote del viento o la dulzura de un pastel,
y con todo aquello que sin conocerlo, imaginaba.

Me gustabas mucho, 
como me gusta el café por las mañanas.

Pero yo, 
yo, no te gustaba tanto.